#4 Bariloche

El ’92 era un año de sonrisas tensas. Muecas que dejaban entrever un bienestar que empezaba a ser difuso y una incertidumbre que comenzaba a manifestarse. Esa rigidez en el rostro se llamaba menemismo. En Tecson las sonrisas no habían desaparecido, y si se perdían bastaba con caminar unos metros, hasta Cabildo y Juramento, para compartir una cerveza con los muchachos de Restos Fósiles. Lo que le preocupaba a Marcelo Depetro era que el feroz neoliberalismo provocara una crisis económica y posterior desaparición de ese lugar en el que él disfrutaba de capitalizar un sonido que tuviera que ver con la identidad de cada banda. Entonces, se le ocurrió que allí podría impulsarse una escuela, una manera de seguir promoviendo grabaciones y relacionándose con bandas sin manejar la energía monetaria, ya que de ahora en más tendría alumnos.

Pero no hacía tanto que el profesor había tenido su viaje de egresados. Tecson había sido un micro de dos pisos que transportaba las intensas hormonas e insatisfechas curiosidades de un grupo de estudiantes de un colegio nocturno rumbo a Bariloche: la promoción Mentes abiertas.

Allí donde no había skies ni culipatines, había skates y rampas. Allí donde no había un colchón de nieve helada que calaba los huesos, había una cuota de distorsión que hacía vibrar cada articulación. Allí donde no había boliches en los que bailar los hits de la época, había pequeñas excursiones a través del sonido que trasladaban a las tierras de las bandas thrash que marcaban tendencia, aunque la estética sonora aún no era prioridad.

“Marcelo, yo quiero que mi guitarra suene como la de Pantera”, “a mí me gusta el bombo de Fear factory”, “mirá, me copa la viola de Machine head”, y una pila de discos de referencia era volcada sobre la mesa. Si bien cada banda tenía su personalidad y entre ellas había diferencias, la falta de medios hacía que hubiese un aglutinante, algo que generaba que todos más o menos tuvieran un sonido en común. Antes de que se abrieran las importaciones, muchos músicos carecían de equipos propios y, por ende, de un sonido característico. El mismo pedal de distorsión, las mismas baterías y los limitados conocimientos de lo que hacía falta para poder trazar un mapa de hacia dónde se iba sonoramente, producían que la estética no pudiese ser más que una intención.

_¿Drum doctor? ¿Qué? ¿Se afina la batería?

Marcelo no sabía que con su Tama Rockstar se graduaría como precursor del bombo agudo en Argentina, hoy una institución en este estilo musical.

Es odioso admitir que las frases cliché de los libros clásicos que se han repetido hasta el hartazgo tienen razón y pueden citarse una vez más. Alguien dijo que uno siempre vuelve a los viejos sitios donde amó la vida. Bien podría acompañar una foto de Bariloche con el perro San Bernardo cansado de posar al lado de un grupo de personas que pensaban que ese era el momento cúspide de sus vidas. Si de clichés se trata, Bariloche es el emporio de frases y lugares comunes para adolescentes. Sin embargo, siempre va a ser lo máximo. “Mentes abiertas nos formó a todos, fue el viaje a Bariloche. Para los músicos que grabamos esos temas era lo máximo que podíamos aspirar en ese entonces. Para un mercado discográfico que se manejaba de una manera, por medio de empresas, de mucha guita, quizás el disco era un demo o no cumplía con los requerimientos de calidad cuando para nosotros era lo mejor”, recuerda Christean.

Hay un momento específico y justo para el viaje de egresados. Lucky sintió que antes las valijas no estaban hechas y después, no habría siquiera un registro de qué cosas guardar. Era la oportunidad  para grabar un testimonio de las bandas que estaban siendo más activas y moviendo la historia, de los músicos que representaban lo que se estaba gestando en la escena underground de Buenos Aires. Por eso el eterno retorno al Mentes abiertas. Porque allí se sentaron las bases para todo lo que vendría después. Pero así como están aquellos compañeros con los que perdura el contacto a lo largo de los años – BOD, DAJ, NDI, Minoría activa que continuaron grabando discos o cassettes splits – hay algunos que prefirieron tomar otros rumbos, esos que piensan que lo que pasó en Bariloche muere en Bariloche.

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