#5 Arlequines

El proyecto de Lucky, Fede y Christean caminaba, las bandas para el compilado estaban elegidas y confirmadas: BOD (Buscando otra diversión), NDI (No Demuestra Interés), DAJ (Diferentes Actitudes Juveniles) y EDO (Existencia de Odio) serían las cuatro hardcore, Venganza, IDS, 2 Minutos y Krisis Nerviosa, las cuatro bandas punk. Ahora, faltaba la plata.

Lucky tenía unos mangos que había ahorrado para ir a ver bandas a New York, Fede también tenían unos pesos, pero los gastos que se venían abrumaban. Entonces se pensó una fecha con todos los grupos del compilado para, por lo menos, cubrir parte del costo de la grabación. Zona Cyborg (antes McCarthur) ya quedaba chico para la movida que se imaginaba, por eso se eligió el Teatro Arlequines, en San Telmo, una planta alta a la que se accedía por una extensa escalera que se sostenía sobre un piso de madera del cual no estaba de más desconfiar. La mayoría de las bandas ya había tocado ahí. Tenía capacidad para 650 personas, pero nunca lo habían llenado siquiera por la mitad. ¿De dónde sacar 300, 400 personas más de las que los seguían habitualmente? El trabajo previo fue intenso, hubo algunas menciones en fanzines amigos, pero la “prensa” del show se basó principalmente en una volanteada que se inició casi dos meses antes de la fecha, algo inusual en aquellos tiempos.

15 de agosto de 1992. El Sevilla apuraba las gestiones para contratar al Diego, pero el Nápoli aún ponía trabas. En el país corría el “alerta rojo sanitario” por la contaminación de 4.000 frascos de propóleo que hasta ese día había matado doce personas. En el Arlequines, vacío aún, había ilusión, pero también intriga. ¿Vendrá gente nueva? ¿seremos los mismos de siempre? Christean era uno de los organizadores y había llegado temprano. Le llamó la atención el movimiento en los alrededores, pero siguió con lo suyo. Un par de horas después se sorprendió por las dos cuadras de cola. Antes de arrancar el lugar estaba abarrotado. ¿900 personas? ¿1000? El movimiento dentro del teatro se hacía imposible y hasta las escaleras de acceso estaban colapsadas.

_ ¿Y ahora qué hacemos?, tengo que bajar a la calle porque todavía siguen llegando los equipos, se preguntaba Cabrejos.

A las personas en la escalera les costaba respirar, pero lo miraban y sonreían. La solución fue más simple de lo que parecía: Un mosh colectivo e inolvidable hasta la vereda.

Estarán quienes piensen que esa fecha en Arlequines fue el puntapié para el “Buenos Aires Hardcore”. O que fue la materialización de un proceso previo que venía hace años, la consolidación de un nuevo estilo en los submundos del rock en Argentina. Sea como sea, ya nada sería igual. Las bandas que continuaron tocando después de la fecha del 15 de agosto duplicaron su público en las semanas y meses siguientes. Aparecieron productores, managers y caminos muy distintos para pensar el futuro. El compilado “Mentes Abiertas” saldría a la venta cuatro meses después. No se pudo presentar oficialmente, a las ocho bandas ya no se las pudo volver a juntar.

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