DAJ – Baldosas de colores

  Catalinas Sur es un pequeño barrio ubicado en la entrada de La Boca, entre el hospital Argerich, la Autopista Buenos Aires – La Plata y la calle Necochea, un rincón urbano en el que los autos no pueden pasar que supo forjarse como un oasis dentro del caos porteño. En un extremo superior de la plazoleta “Malvinas Argentinas” está el geniol, una estructura redonda que remite a una versión gigantesca de la aspirina que servía para aliviar dolores de cabeza. Hoy es un refugio para personas que sobreviven en la calle, pero en la adolescencia de Lucky se utilizaba como depósito de la ropa y los elementos de trabajo del cuidador de la plazoleta. Su techo también funcionaba como escenario imaginario para pibes y pibas que jugaban a tocar en vivo mientras otros desde abajo les hacían el aguante.

  En medio de una hiperinflación que había silenciado la escena under, los ‘80 llegaban a su fin en Buenos Aires. Aburridos, Lucky y sus amigos pasaban noches enteras en la plaza Malvinas. No había mucho para hacer ni tampoco a donde ir. Hablaban de música, de política, pero principalmente de sus vidas, atravesadas por la crisis económica, las familias disfuncionales y un futuro que estaba cada vez más cerca y no tenía nada que ofrecer.

  —¿Qué te parece si hacemos la entrevista en el geniol? —propone Luciano.

  Nos acercamos y detrás nuestro emerge el mismo fondo que ilustra la foto central del compilado Mentes Abiertas. Una estructura inmensa, hoy vacía, que en 1992 sostenía un cartel que afirmaba que “Las Malvinas son argentinas” mientras que abajo, en la plaza, un Luciano sonriente y teñido de amarillo blancuzco ocupaba un lugar central en medio de más de treinta pibes que estaban a punto de vivir sus primeras experiencias de grabación. Esa centralidad no era casual, ya que los más chicos veían en él una figura que les remitía a la adultez, aun cuando solo tenía 18 años y muchos se burlaban por superarlo en estatura. A Lucky lo veían como un pequeño gran hombre por la firmeza con la que se plantaba arriba de un escenario dejando hipnotizado al público con sus discursos políticos entre tema y tema, la mención a la coyuntura social y económica y su postura comprometida contra la matanza indiscriminada y el maltrato de animales.

   El compilado Mentes Abiertas fue la materialización de su ansiedad y desesperación para que el sonido de bandas que venían tocando hace años, pero se armaban y desarmaban, no se perdiera para siempre. Su producción, tarea que compartió junto a sus amigos Christean y Federico, es recordada como “un proceso largo y grandioso”, el suceso más importante de sus años ‘90. Había ahorrado 4.000 dólares para viajar a New York y ver en vivo bandas que le volaban la cabeza como Youth of today, Sick of it all y Warzone, pero un día decidió dar marcha atrás y quedarse en Buenos Aires. Pensó que si él había podido acceder al material publicado por esos grupos estadounidenses, el hardcore local debía dejar registro de lo que sucedía en el under, una huella que encendiera la mecha para que las bandas pudieran elaborar sus propios discos.

Continuará…

(El resto de la historia de Lucky y Diferentes Actitudes Juveniles la encontrás en el libro…)

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