Oeste HC/ODR #1 – Hermanos de Sangre

“La que está acá la conocemos bien”, “La de Ituzaingó, la de Tolosa, la de Quilmes”, “La 4ª, la 18ª, 6ª, 7ª, el Departamento Central, bocha”. Las voces de Ozzy, Juan, Anemia y el Chino se superponen, recuerdan lugares y noches que pasaron presos y el dolor vivido en esa década breve, intensa y frustrante que fueron los ‘80 en Argentina, se transforma en hazañas. Uno, dos, tres días, hasta una semana pasaban adentro dependiendo del papeleo y el capricho del comisario de turno. “El otro día me agarró nostalgia”, bromea Anemia al contarles a sus compañeros que la comisaría del barrio Libertad, que conoció por primera vez a sus catorce años después de un recital de V8, ya no está. “A vos no te quiero ver más por acá”, era la amenaza que venía acompañada de patadas y gomazos de los polis en los calabozos. Igual los pibes mantenían la fuerza para quejarse y si era posible, plantarse:

  —A veces nos agarrábamos a trompadas, total… andar con una cruzada (a las camperas de cuero les decíamos así) era una invitación a que te lleven preso por nada. La nueva generación no conoce la razzia, no teníamos ningún tipo de derecho, hoy hay más ventajas y está buenísimo reflexiona Juan.

Las broncas cicatrizaron, lo demuestran las risas que acompañan sus anécdotas, pero se preguntan por los punks que bancan la represión. Aclaran que no la tenían tan clara, ni lecturas ni formación ideológica, pero siempre mantuvieron ese espíritu antipolicial: “éramos antifascistas y no lo sabíamos”, describen.

  —Hay punks policías, punks fachos, heavys que defienden a los militares, quizás no vivieron nuestra época, o no se la contaron, pero si defendés a la policía tenés que saber que si cobran el poder que tenían antes, para ellos vamos a ser todos iguales —sentencia Anemia.

  Esta es la historia de Odiosa Discriminación Racial (ODR), la banda a través de la cual canalizaron sus inquietudes, problemas y realidades en el oeste del conurbano. “Para ir a ensayar desde mi casa en Ituzaingó cruzaba cuatro villas, entonces no podía cantar algo que no estuviera ligado a mi vida, a lo que veía y vivía, hubiera sido una estupidez”, detalla el “Negro” Juan Granado, quien propuso el nombre ODR después de leer un texto sobre el Apartheid, conmovido por la frase con la que se describía el sistema de segregación contra la población negra en Sudáfrica y Namibia: “una odiosa discriminación racial”.

  Escribir sobre ODR es lidiar con formaciones inestables, entradas, salidas, conspiraciones, peleas, reconciliaciones, silencios y distancias. En la sala de Ciro, en Merlo Sur, están los cuatro, la “formación original” que desde hace semanas ensaya para volver a tocar después de casi treinta años. No están solos, Juanchi, Cacho y Claudio, amigos del grupo, escuchan atentos y se suman si hay algún espacio en blanco en la entrevista. Son los cuatro “originales”; pero aclaran que El Bara y Camuca, quienes viven en España, seguro se hubieran sumado a las fechas programadas en este 2019 gracias a la gestión de Guido, otro amigo que describen “más entusiasmado que nosotros de que nos juntemos”.

Continuará…

(El resto de la historia de ODR, AEM y demás bandas del Oeste Hardcore la podrás leer en el libro…)

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