EDO – Odio Puro

  Se llama Pablo Farace, Pidl desde hace mucho tiempo, desde aquella vez que un amigo bromeó con una mala traducción de su nombre al inglés: “me jodía con Paibel y quedó Pidl”. El grabador ya se detuvo, pero la conversación sigue y se llena de detalles interesantes. Nos muestra su bajo, lo mira y nos aclara con un poco de timidez: “no sé tocar, empecé a sacar las notas de caradura, escuchando, tratando de encontrarle los tonos”. En el centro de su living una repisa resume la parte distorsionada de su vida: en el estante inferior están los vinilos de V8 “Un paso más en la batalla” y “Luchando por el metal”, en el centro el “Mentes Abiertas” y “Live at CBGB” de Agnostic Front autografiado, y en el superior toda la discografía de su banda: Existencia de Odio. No están Invasión ‘88 ni el primero de Los Violadores, aunque su importancia de desarrollará en un relato que advierte complicado por ser “muy malo con las fechas”. ¿Será su infancia un buen modo de arrancar?

  —Crecí escuchando rock nacional por mis hermanas que eran más grandes y les gustaba Almendra, Sui Generis, una onda más hippona, hasta que un día en una disquería escuché a Los Violadores y me voló la cabeza.

  La disquería era Rock Show, ubicada en la galería “Río de la Plata” en Avenida Cabildo al 2800, todavía vigente desde su fundación en 1984. El local de Jorge Antonio y Esther era el punto de reunión para quienes querían escuchar y conseguir algo de punk, gótico, pop, metal o hardcore, ya que vendían copias en casete de los vinilos con la tapa de los discos fotocopiada. Rock Show era para Pidl un “facebook de aquella época”, un punto de reunión para quienes se quedaban esperando algún material nuevo o charlando con integrantes de otras bandas. Y era su lugar ya que disfrutaba mirar tapas de discos durante horas para dibujarlas después en su casa. La historia de EDO estará marcada por Jorge, también fundador de la revista y el sello Sick Boy, porque el debut de la banda en 1989 fue en uno de sus festivales organizados en el Teatro Arlequines.

  Pablo y Ajvi eran compañeros del colegio San Ambrosio en Palermo. Los raros en una escuela religiosa donde sus compañeros los veían como símbolo del desastre y habían dejado de invitarlos a asados y cumpleaños. Igual no les importaba, mientras ellos se preocupaban por comprarse la mejor ropa para ir a bailar, Ajvi y Pidl querían armar una banda y los fines de semana eran una fija ir a algún recital:

  —Lo primero que vi fueron Los Violadores en La Capilla y no lo podía creer, también fue fuertísimo ver a Todos Tus Muertos en el Parakultural. A partir de ahí empecé a ir a recitales punks e interiorizarme de la escena, tenía 14, 15 años e iba a ver a Sentimiento Incontrolable, Conmoción Cerebral y Rigidez Kadavérica. 

(Continuará…)

La historia completa de EDO (Existencia de Odio) proximanente en el libro…

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