“Una verguenza llamada Os Mocos” | La Comuna

 Alberti, sábado 24 de diciembre de 1994 | Artículo original del diario ‘La Comuna’.

  El tema es así: uno a esta altura de la vida recuerda con un dejo de nostalgia aquella gloriosa época de Elvis o los comienzos de Sandro cuando actuaba con “Los de fuego”, ellos tambien se tiraban al suelo, se revolcaban y se movían alocadamente arriba de un escenario: si, es cierto eran Elvis y Sandro (nada más y nada menos) y aquel rock and roll. Pero nunca pudo engancharse con este rock actual, seguramente por cuestiones de edad, o no. El caso es que en el afán de cubrir el festival navideño organizado con la mejor buena intención, de eso nadie tenga la menor duda, por los jóvenes de la parroquia llegamos al Palacio Municipal justo en el momento que uno de los grupos se estaba preparando para presentar su show.

  Esperamos pacientemente que afinaran sus instrumentos, por lo menos eso creemos que estaban haciendo, para tomar dos o tres fotos y marcharnos inmediatamente, mientras tanto observábamos las imágenes colocadas en el escenario de María, José y el niño Jesús, representando el clásico pesebre. De pronto estuvo todo listo y uno de los integrantes del grupo (luego nos enterariamos que se llamaba Os Mocos), tomó el microfono y dijo de entrada nomás algo más o menos así: “nosotros somos una banda politica, no le cantamos al amor, ni a ninguna de esas cosas, y vamos a comenzar con un tema dedicado al caradura que se encuentra sentado en el sillon presidencial…” y bueno, ese fue el comienzo.

  Después seguirían frases como “Duhalde, el narcotraficante más grande que hay en el pais”, estribillos como “chupame un hue…”, repetido varias veces “Menem put…”, y una canción dedicada “al jefe de la iglesia catolica apostolica romana”, según el decir del energumeno que representaba las canciones, titulada “el Papa sucio”. Circunstancialmente fuimos testigos de este vergonzoso show brindado por “Os Mocos”, fue lo único que vimos, no nos quedaron ganas de permanecer en el lugar ni un solo segundo más. No tenemos dudas de que lograron su cometido porque hoy, muy a nuestro pesar, tenemos que hablar de ellos.

  Nos gustaría referirnos a la muy buena actuación que le cupo a los chicos de Alberti y a otros grupos de ciudades vecinas que vinieron realmente a cantar. Lo que debe ser una fiesta de la juventud se vio estropeada por ¿cómo decirlo?, esos pobres muchachos de Bragado.

  Creemos que la culpa no es de nadie y si hay una responsabilidad de los organizadores seguramente es haber pecado de su buena fe.

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